LA FAMOSA DIETA BLANDA
¿En que consiste?
Las dietas blandas consisten en un plan de alimentación que puede durar más o menos tiempo, y que los médicos prescriben frente a enfermedades del aparato digestivo o para la recuperación de una intervención.
La característica fundamental de la dieta blanda es que incluye alimentos que son fáciles de masticar y digerir, no se utilizan condimentos ni picantes, se evitan las grasas o los ácidos, así como cualquier otra sustancia que pueda irritar el sistema digestivo. Además, los alimentos se preparan de forma sencilla: cocidos, al vapor o a la plancha.
Para qué sirve una dieta blanda
La dieta blanda no es una dieta para adelgazar sino para proteger los órganos internos que se han podido ver afectados por una enfermedad intestinal como la diarrea, la gastritis o la gastroenteritis.
Por otra parte, las dietas blandas se suelen recomendar por los médicos para los días anteriores y posteriores a una intervención quirúrgica.
¿Cómo seguirla?
¡Que no! ¡Que una dieta blanda NO es arroz blanco, jamón york y Aquarius!
Un poco cansados ya de que gran parte de los sanitarios no salgan de este clásico.
Con esta pequeña infografía, la próxima vez que estéis mal del estómago y os prescriban una dieta blanda, en lugar de caer en los tópicos que incluso son contraproducentes, podéis tener más variedad donde elegir.
Esperero que os sea útil y si creéis que puede ayudar a alguien, hacédsela llegar.
Recomendaciones para seguir dietas blandas
Además de las recomendaciones en cuanto a los alimentos que es aconsejable ingerir, existen una serie de recomendaciones generales en relación a las dietas blandas, que son las siguientes:
- Comer pocas cantidades y varias veces al día.
- Comer despacio y masticar muy bien los alimentos para facilitar la digestión.
- Ingerir la comida tibia, es decir, que no esté ni muy fría ni muy caliente.
- Cocinar con poca sal y sin picantes ni condimentos.
Por lo que se refiere a la duración, por lo general, se realiza durante dos o tres días y poco a poco se irán incluyendo en la dieta alimentos habituales. No obstante, es aconsejable seguir siempre los consejos del médico y consultar con él si tras la dieta se siguen sintiendo molestias.


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